TRUCOS ¿DEFINITIVOS? PARA APRENDER IDIOMAS
Cantar en la ducha, ligarse a un nativo/a, poner pegatinas en todos los objetos de casa, ver películas en versión original, hacer sopas de letras... Los recursos para aprender un idioma son infinitos, y todos válidos. Lo importante es que la lengua en cuestión entre en nuestras vidas, en nuestras actividades cotidianas, en las aficiones... y que practicarla no sea una estresante obligación.
Mayte Rius
Julie Byrne habla inglés (nació en Londres, de padres irlandeses), castellano, catalán, francés, italiano y algo de alemán, ruso e irlandés. Giovanni Migliara es italiano, licenciado en ruso, traductor de croata, profesor de inglés, y habla castellano, catalán, alemán y francés. Ambos imparten clases de inglés: Julie es jefa de estudios en International House Mataró y Giovanni, profesor universitario, ahora enseña inglés en empresas. Esther y Eulàlia hablan catalán, castellano, francés e inglés. Ambas llevan una vida políglota: su pareja es extranjera y han integrado otro idioma en la cotidianidad de su hogar. Desde ámbitos diferentes, pero con muchísima experiencia todos en el aprendizaje de lenguas extranjeras, disponen de un amplio catálogo de trucos e ideas para hacerlo más fácil y mejorar los resultados. "Lo importante es estar involucrado, que la lengua en cuestión entre en tu vida; porque si estudias por obligación, por necesidades laborales y te limitas a asistir a clases te estresarás, sentirás un bloqueo psicológico hacia el otro idioma, y te será más difícil aprender", resume Giovanni Migliara. Cada uno aplica o ha aplicado sus propias recetas para meter otras lenguas en su vida, pero coinciden en dos básicas: la primera, tener presente que el objetivo es comunicarse, entender y que nos entiendan, y no conocer absolutamente todo de cada idioma a la perfección; y, la segunda, asumir que es normal cometer errores y que no se puede abandonar cuando al principio no entiendes nada. Sus consejos, y los de otros estudiantes de idiomas consultados, son de lo más variopinto.
Es / La Vanguardia, sábado 4 de abril de 2009